"Vayan a ver ?Juan y Eva?", recomendó Cristina Fernández de Kirchner durante uno de sus discursos. Y no pudo contener las lágrimas antes de decir: "tal vez algún día se filme la historia de Néstor y Cristina... que también es una historia de amor". Al margen del consejo de la Presidenta, vale destacar que hacia allí apunta la historia que escribió y dirigió Paula de Luque; la intensidad de la relación entre Perón y Evita, la intimidad de los personajes históricos, el otro lado de una pareja que cambió la historia de la Argentina para siempre.

"Juan y Eva" recorre apenas unos meses de la vida de los protagonistas. Desde que se conocieron en febrero de 1944 -durante el festival organizado en el Luna Park, cuya recaudación se destinó a socorrer a los damnificados por el terremoto en San Juan- hasta el célebre 17 de octubre de 1945. De Luque pone la cámara y construye los diálogos desde el sentimiento incontenible que fluye entre Perón y Evita.

La intención de la película pasa, en buena medida, por desnudar la humanidad de los mitos. En ese sentido hay similitudes con la Eva que filmó Juan Carlos Desanzo, con guión de José Pablo Feinmann y una visceral interpretación de Esther Goris. En este caso el desafío de encarnar a una figura de la trascendencia de Evita lo asume Julieta Díaz, en uno de los mejores trabajos de su carrera.

El rol de Perón fue para Osmar Núñez, actor que es una fija en las películas de De Luque (integró el elenco de "El vestido" y "15 minutos de gloria). Se acumulan los nombres reconocidos, metidos en la piel de figuras históricas: Pompeyo Audivert, Gustavo Garzón, Fernán Mirás y ¡Alfredo Casero haciendo del embajador estadounidense Spruille Braden!

Por segunda semana consecutiva tenemos un estreno argentino en el circuito comercial tucumano (hace unos días fue "Mi primera boda"), lo que de por sí constituye una buena noticia. Y más si se trata de una película de estas características; un género poco transitado por nuestra cinematografía.

"Leí muchísimo. Me inspiré en textos, en documentales; sobre esa investigación histórica ficcioné la historia de amor -explicó la directora y guionista-. Es una historia de amor atravesada por una coyuntura política y social y mundial, porque también está el tema de la guerra. Si la tengo que definir en una línea es una historia de amor atravesada por circunstancias políticas y sociales muy complejas".

¿Y cómo se sintió Julieta Díaz en la piel de Evita? "Más allá de la información y de lo que emocionalmente se puede mover, en la fantasía hay algo concreto del trabajo que fue muy natural. No sentí tanto ese peso cuando empezamos a trabajar". En cuanto a su interpretación de Perón, Núñez apuntó: "es un personaje de carne y hueso presente en el imaginario popular. En la gente Perón está todo el tiempo. Significó una investigación más ardua, mucho más a fondo que cualquier otro personaje que me haya tocado abordar".